Martes 10 de Febrero de 2026

OPINIÓN

15 de mayo de 2025

El Gobierno desregula o regala la Soberanía Nacional

La marina mercante es la flota de buques encargadas de transportar mercancías por el mar que se compran y venden en el comercio mundial, estas mercancías o bienes pueden ser contenedores, granos, vehículos, gases, químicos, hidrocarburos, entre otros.
Y es fundamental para el desarrollo y la defensa de una nación.
Ahora bien pareciera que esto no sería fundamental en el gobierno Argentino,

La Marina Mercante Argentina se remonta a 1799, cuando se fund� la Escuela Nacional de N�utica �Manuel Belgrano�. Esta escuela, que a�n hoy contin�a formando oficiales mercantes, marc� un punto crucial en el desarrollo de la navegaci�n comercial argentina. El establecimiento de la Escuela Nacional de N�utica �Manuel Belgrano� es considerada el origen formal de la Marina Mercante Argentina. Aunque la actividad mar�tima comercial ya exist�a en la regi�n, la creaci�n de esta escuela formaliz� la formaci�n de los profesionales necesarios para el sector. A lo largo de la historia, la Marina Mercante Argentina ha experimentado diferentes etapas, incluyendo la creaci�n de la Flota Mercante del Estado en 1941 y luego la formaci�n de ELMA (Empresa L�neas Mar�timas Argentinas) en 1960. En ese sentido su papel se volvi� especialmente relevante durante la guerra de Malvinas, un evento que evidenci� la necesidad de contar con una flota de bandera nacional que no solo respalde nuestras decisiones estrat�gicas, sino que tambi�n garantice la soberan�a sobre nuestros recursos y el control de costos en el transporte mar�timo y fluvial. Hoy sin embargo, la Argentina se enfrenta a una propuesta preocupante liderada por Federico Sturzenegger, que busca desregular la Marina Mercante, permitiendo la operaci�n de buques de bandera extranjera y la contrataci�n de tripulantes no argentinos. Este proyecto no solo pone en riesgo decenas de miles de empleos nacionales, sino que tambi�n socava nuestra autoridad log�stica, entregando un recurso estrat�gico que ha sido vital para la pol�tica econ�mica y la defensa del pa�s. Desregular la Marina Mercante significa abdicar del control sobre un sector clave que puede ser utilizado como herramienta de presi�n externa en momentos de crisis. La posibilidad de que decisiones fiscales y log�sticas recaigan en manos for�neas compromete no solo nuestro sistema productivo, sino tambi�n la estabilidad de los precios de los bienes que consumimos. Cuando la log�stica nacional se convierte en un asunto de inter�s extranjero, los costos de transporte dejan de ser previsibles y se vuelven un instrumento de negociaci�n en manos ajenas. La burocracia de la Secretar�a de Desregulaci�n, lejos de facilitar la vida a los ciudadanos, parece servir a intereses locales y extranjeros que buscan beneficiar su propio bolsillo a costa de nuestra independencia. No se trata de propuestas novedosas, sino de viejas pr�cticas que promueven la entrega de nuestros recursos y la precarizaci�n del trabajo. No podemos dejar que esta situaci�n pase desapercibida. La lucha por mantener una Marina Mercante de bandera nacional es tambi�n una lucha por la dignidad de los trabajadores argentinos, por los derechos laborales y los convenios colectivos que garantizan una vida digna. Al apoyar a las organizaciones sindicales del sector mar�timo y fluvial, defendemos un modelo de desarrollo que prioriza el bienestar de nuestra gente por encima de los intereses de unos pocos. Es hora de repudiar a aquellos que, disfrazados de nuevos movimientos pol�ticos, vuelven a promover pol�ticas antinacionales. La defensa de nuestra Marina Mercante no es solo una cuesti�n econ�mica, sino un acto de soberan�a y un pilar para la construcci�n de un pa�s donde los argentinos puedan trabajar y prosperar en su tierra. No nos dejemos enga�ar otra vez: el futuro de nuestra naci�n depende de la firmeza con la que defendamos nuestros derechos.

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