POLITICA
9 de septiembre de 2026
Kicillof reunió al Consejo Portuario Bonaerense y puso la soberanía en el centro de la agenda
El gobernador encabezó la primera reunión del organismo que reúne a representantes de los puertos públicos y privados, cámaras empresarias y organizaciones sindicales. La Provincia anunció medidas para fortalecer la industria naval, promover el uso de buques de bandera argentina y defender el trabajo nacional.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó este martes la primera reunión del nuevo Consejo Portuario Bonaerense, un ámbito que reúne a los principales actores de una actividad estratégica para la producción, el comercio exterior, la logística y el empleo.
El encuentro se desarrolló en La Plata, en el marco del 4° Congreso Productivo Bonaerense, y reunió a representantes de los puertos públicos y privados, cámaras empresarias, organizaciones sindicales y sectores vinculados con la actividad naval y marítima.
La conformación del Consejo había sido oficializada en agosto mediante la Resolución N° 8 de la Subsecretaría de Asuntos Portuarios. Entre sus integrantes fueron designados representantes de FEMPINRA, FEPA, FESIMAF, SAONSINRA, SIMAPE y la CATT, junto a cámaras empresarias y representantes de los distintos puertos bonaerenses.
Durante la reunión, Kicillof planteó la necesidad de construir una política portuaria que permita fortalecer las capacidades nacionales frente a un escenario que, desde la mirada del Gobierno bonaerense, está marcado por la apertura económica y el avance de intereses extranjeros sobre sectores estratégicos.
Puertos, industria naval y trabajo argentino
Para la Provincia, la discusión portuaria excede el funcionamiento de las terminales.
El sistema portuario está directamente relacionado con la industria naval, la marina mercante, el transporte de cargas, los astilleros, la logística y miles de puestos de trabajo.
En ese sentido, el Gobierno bonaerense presentó medidas destinadas a favorecer el uso de buques de bandera argentina y estimular la actividad de los astilleros de la Provincia.
El esquema contempla beneficios sobre tasas portuarias para embarcaciones que adopten el pabellón argentino y descuentos adicionales para aquellos buques cuya reparación haya sido realizada en astilleros bonaerenses.
También se anunciaron incentivos vinculados con el incremento de escalas de buques argentinos y beneficios asociados a la contratación de trabajo local.
La estrategia busca generar un círculo virtuoso entre puertos, marina mercante, industria naval y empleo.
El rol de los trabajadores
Uno de los aspectos centrales del nuevo Consejo es la incorporación formal de las organizaciones sindicales a la discusión de la política portuaria.
La representación gremial incluye a dirigentes de FEMPINRA, FEPA, FESIMAF, SAONSINRA, SIMAPE y CATT.
En el caso de FESIMAF, fueron designados Jorge Alejandro Vargas y Mariano Moreno. Vargas representa al Sindicato de Obreros Marítimos Unidos dentro de la Federación.
La presencia sindical adquiere especial importancia porque las decisiones que se adopten sobre puertos y transporte marítimo tienen impacto directo sobre el empleo y sobre la posibilidad de recuperar una marina mercante nacional.
Una disputa por el modelo productivo
La creación del Consejo también se inscribe en la disputa política que el Gobierno bonaerense mantiene con la administración de Javier Milei.
Mientras la Nación impulsa una política de apertura y desregulación, la Provincia sostiene que determinadas áreas requieren planificación estatal para evitar la pérdida de capacidades estratégicas.
Desde esa perspectiva, el puerto no es solamente una infraestructura destinada a facilitar exportaciones e importaciones.
Es también una herramienta de desarrollo económico, una fuente de empleo y un componente de la soberanía nacional.
Por eso, el mensaje que dejó Kicillof en la primera reunión del Consejo fue claro: la Provincia pretende tener una política portuaria propia y colocar a trabajadores, empresas y Estado en una misma mesa de planificación.
La apuesta bonaerense apunta a que los puertos no sean solamente puntos de salida de las riquezas argentinas, sino motores de producción, industria, empleo y desarrollo nacional.