SINDICATOS
22 de marzo de 2026
Empresarios pesqueros presionan y apuntan contra el SOMU:
En medio de la antesala de una nueva campaña de langostino, desde el sector empresario vuelven a cargar contra el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU). Sin embargo, lejos de asumir responsabilidades, intentan trasladar la presión a los trabajadores y avanzar con acuerdos individuales que debilitan la negociación colectiva.
Las recientes declaraciones del titular de Conarpesa, Fernando Álvarez Castellano, encendieron nuevamente la polémica en el sector pesquero al cuestionar la supuesta demora del SOMU en cerrar la negociación salarial. Pero detrás de ese planteo, lo que asoma con claridad es una estrategia conocida: apurar acuerdos a la baja y dividir a los trabajadores. Desde el gremio que conduce Raúl Durdos vienen sosteniendo una postura firme en defensa del salario y las condiciones laborales, entendiendo que cualquier acuerdo debe contemplar la realidad económica y el esfuerzo que realizan los marineros en cada campaña.
La falta de cierre paritario no es una dilación caprichosa, sino una consecuencia de propuestas empresarias que no alcanzan las expectativas del sector trabajador. En ese marco, la intención de avanzar con acuerdos individuales —replicando esquemas ya aplicados a capitanes y conductores navales— representa un claro intento de fragmentar la fuerza colectiva. Este tipo de maniobras no solo debilitan la negociación sindical, sino que además exponen a los trabajadores a condiciones desiguales y a una pérdida de derechos conquistados históricamente.
El anuncio de que la flota será movilizada hacia Puerto Madryn y la convocatoria masiva al personal no puede interpretarse como un gesto de apertura, sino como una presión directa para forzar definiciones en un contexto donde aún no hay consenso. Más preocupante aún es el intento de responsabilizar a los propios trabajadores en caso de que no se concreten las salidas, desligando a las empresas de su rol en la negociación. Asimismo, los cuestionamientos hacia la conducción del SOMU por supuestos mandatos vencidos no hacen más que evidenciar una intencionalidad política que busca deslegitimar a la representación sindical. Sin embargo, la legitimidad real del gremio se sostiene en la defensa cotidiana de los derechos de los trabajadores y en su capacidad de organización. Frente a este escenario, queda claro que no se trata solo de una discusión salarial, sino de un modelo de relaciones laborales: uno basado en la negociación colectiva y el respeto por los trabajadores, frente a otro que intenta imponer condiciones de manera unilateral.
El desafío planteado por el sector empresario no es hacia la dirigencia sindical, sino hacia todo el colectivo de trabajadores marítimos, que históricamente ha sabido responder con unidad frente a los intentos de flexibilización. Porque sin trabajadores no hay pesca, y sin derechos no hay futuro.
