Guardapolvos en la calle y bronca en las aulas: docentes de todo el país pararon contra el ajuste de Milei
Con una contundente jornada de paro y movilización, docentes de todo el país volvieron a ocupar las calles para denunciar el vaciamiento de la educación pública y reclamar una respuesta urgente del Gobierno nacional. El conflicto se profundiza mientras los salarios pierden frente a la inflación y las escuelas enfrentan graves problemas de infraestructura y alimentación.
Las calles volvieron a teñirse de guardapolvos blancos, tizas y banderas gremiales. Miles de docentes protagonizaron este lunes una nueva jornada nacional de protesta en el marco de un paro general convocado por organizaciones sindicales del sector educativo, con movilizaciones en distintas provincias y una fuerte presencia en la Ciudad de Buenos Aires.
El reclamo es federal y atraviesa a las escuelas de todo el país: apertura inmediata de la paritaria nacional docente, restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid), aumento salarial urgente, mayor presupuesto para infraestructura escolar y refuerzo de las partidas destinadas a comedores escolares y programas alimentarios.

Desde los gremios denunciaron que el Gobierno de Javier Milei mantiene congelada la discusión salarial nacional y eliminó mecanismos de financiamiento que durante años complementaron los ingresos de los trabajadores de la educación. La supresión del Fonid significó una pérdida directa en los salarios de cientos de miles de docentes, especialmente en las provincias con menores recursos fiscales.

“La educación pública está siendo sometida a un proceso de desfinanciamiento sin precedentes. No se trata solamente del salario: faltan recursos para mantener edificios, garantizar calefacción, reparar techos, comprar insumos básicos y sostener los comedores escolares”, señalaron dirigentes sindicales durante la movilización.
Salarios que no alcanzan
El conflicto docente se agrava por el deterioro del poder adquisitivo. Según estimaciones de organizaciones gremiales, los salarios del sector acumulan una fuerte pérdida real frente a la inflación desde comienzos de año, mientras muchas provincias negocian aumentos por debajo del costo de vida.
En numerosas jurisdicciones, el salario inicial docente continúa por debajo de la línea de pobreza para un hogar tipo, situación que obliga a miles de trabajadores a tomar dobles o triples cargos para sostener ingresos mínimos.
Comedores desbordados
Uno de los puntos más sensibles del reclamo es la situación alimentaria. Directivos y docentes advirtieron que crece la cantidad de estudiantes que dependen de los comedores escolares para acceder a una comida diaria, mientras los presupuestos destinados a alimentación no acompañan el aumento de los precios.

“Recortar en educación y en alimentación no es una medida económica: es una decisión política que golpea directamente a las pibas y pibes de los barrios populares”, expresaron durante la protesta.
Las organizaciones docentes anticiparon que, si el Gobierno no convoca a una negociación nacional y no revierte el ajuste sobre el sistema educativo, el plan de lucha continuará con nuevas medidas de fuerza, movilizaciones y acciones coordinadas en todo el país.
La jornada dejó una imagen que vuelve a repetirse en la Argentina: las aulas vacías y las calles llenas de docentes reclamando por una educación pública que resiste el ajuste.
Notas Relacionadas
Miles de trabajadores y trabajadoras protagonizaron este jueves una multitudinaria movilización frente al Congreso Nacional para rechazar el proyecto impulsado por el Gobierno que modifica la Ley de Tierras Rurales.
La movilización convocada por la UTEP, las dos CTA, sindicatos de la CGT y organizaciones sociales marcará el inicio de un plan de lucha unificado contra las políticas del Gobierno nacional. La protesta tendrá como eje el rechazo a la iniciativa sobre tierras y a lo que los dirigentes califican como un proceso de entrega del patrimonio nacional.
En un giro que deja expuesta la estrategia del Gobierno nacional, el conflicto que mantuvo paralizada buena parte de la actividad portuaria comenzó a destrabarse este martes luego de una reunión clave realizada en el Ministerio de Seguridad Nacional. Tras horas de negociación, el Ejecutivo aceptó elevar a la Presidencia de la Nación la suspensión de los efectos del Decreto 690/26, la norma que desató el rechazo de los prácticos y pilotos de cabotaje y puso en jaque al sistema de navegación argentino.