ECONOMIA
29 de julio de 2026
La apertura importadora golpea a la producción frutícola: crece la llegada de frutas extranjeras y preocupa al campo nacional
Mientras las góndolas muestran mayor presencia de frutas importadas, productores argentinos advierten por la pérdida de competitividad, el ingreso de mercadería del exterior y el impacto sobre el trabajo nacional.
En ese contexto La apertura indiscriminada de importaciones impulsada por el Gobierno modificó el escenario de las verdulerías argentinas. En los últimos meses aumentó la presencia de frutas provenientes del exterior, una situación que genera preocupación entre productores, trabajadores rurales y sectores vinculados a las economías regionales.
La combinación entre la flexibilización del ingreso de productos importados, la necesidad de abastecer el mercado durante todo el año y la producción en contraestación permitió que distintas frutas extranjeras ganaran espacio en las verdulerías del país.
Desde las organizaciones vinculadas al trabajo rural advierten que el ingreso de mercadería importada puede profundizar una crisis que ya afecta a muchas economías regionales, con productores que enfrentan altos costos, dificultades de comercialización y menor rentabilidad.
Más importaciones, menos protección para el productor argentino
Entre las frutas que más aumentaron su presencia aparecen los kiwis provenientes de Chile y Nueva Zelanda, los arándanos de Chile y Perú, las paltas de Chile, Perú y México, las bananas de Ecuador, Brasil y Bolivia, además de mangos, ananá y otras frutas tropicales que llegan desde distintos países.
También ingresan frutas de contraestación, como manzanas, peras y cítricos, especialmente cuando la producción nacional no alcanza para cubrir la demanda durante determinados períodos del año.
El argumento oficial para permitir el ingreso de productos extranjeros apunta a garantizar abastecimiento y evitar faltantes, pero desde el sector productivo cuestionan que la medida expone a los productores locales a competir con países que tienen diferentes estructuras de costos.
El reclamo del interior productivo
Las economías regionales atraviesan un momento complejo por el aumento de insumos, combustibles, logística y caída del consumo interno. En ese contexto, productores señalan que la llegada de frutas importadas puede afectar especialmente a pequeños y medianos chacareros.
El temor es que una mayor presencia de productos extranjeros termine desplazando producción nacional y poniendo en riesgo puestos de trabajo vinculados a la cosecha, el empaque, el transporte y la comercialización.
Para los sectores críticos de la política económica, la apertura comercial sin medidas de acompañamiento puede beneficiar a los importadores mientras deja en una situación de mayor vulnerabilidad a quienes producen en Argentina.
Frutas todo el año: el cambio en el mercado
La contraestación permite que los consumidores encuentren determinadas frutas durante más meses. Cuando Argentina termina su temporada productiva, otros países ingresan mercadería para cubrir esa demanda.
Así, frutas como kiwi, palta, arándanos y algunas variedades de manzana y pera aparecen con mayor frecuencia durante todo el calendario.
Sin embargo, el debate de fondo no pasa solamente por la disponibilidad en las góndolas, sino por el equilibrio entre precios, consumo, producción nacional y empleo.