GREMIALES
14 de julio de 2026
Repartidores endeudados: plataformas de delivery ya financian a trabajadores excluidos del sistema bancario
La precarización laboral suma un nuevo capítulo. Sin recibo de sueldo ni acceso al crédito tradicional, miles de repartidores de aplicaciones como PedidosYa y Rappi terminan endeudándose con las mismas empresas para las que trabajan. El Banco Central informó que este tipo de financiamiento creció un 122% durante 2025.
La expansión de las plataformas digitales no solo transformó el mercado laboral, sino que también dio lugar a un nuevo modelo de dependencia económica. Miles de repartidores que trabajan para aplicaciones de delivery, al no contar con una relación laboral formal ni recibos de sueldo, quedaron prácticamente excluidos del sistema financiero tradicional y hoy recurren a créditos ofrecidos por las propias empresas para las que prestan servicios.
De acuerdo con datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), este esquema de financiamiento alternativo registró un crecimiento del 122% durante 2025, reflejando el fuerte aumento de trabajadores que necesitan endeudarse para afrontar gastos cotidianos, mantener sus vehículos o cubrir necesidades básicas.
El sistema presenta una particularidad: el pago del préstamo no se realiza mediante cuotas convencionales.
Las plataformas descuentan automáticamente un porcentaje de los ingresos que genera cada entrega, garantizando el recupero del dinero prestado antes de que el trabajador disponga plenamente de sus ganancias.
Este mecanismo redujo la morosidad al 11,7%, no necesariamente por una mejora en la capacidad de pago de los repartidores, sino porque el cobro se efectúa de manera automática sobre cada viaje realizado.
Además, las empresas reemplazan las evaluaciones crediticias tradicionales por algoritmos propios que analizan la antigüedad del repartidor, la cantidad de pedidos aceptados, las calificaciones de los clientes y otros indicadores internos para definir quién accede al préstamo y por qué monto.
Según estimaciones del BCRA, hacia fines de 2025 la deuda promedio de estos trabajadores alcanzaba los 900.000 pesos por persona.
Para distintos sectores sindicales, el fenómeno vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la regulación del trabajo en plataformas digitales. Advierten que la falta de derechos laborales, cobertura social y acceso al crédito bancario termina generando una doble dependencia: los repartidores obtienen sus ingresos y, al mismo tiempo, financian su subsistencia con las empresas que administran las aplicaciones.