Reforma laboral: cuando el ajuste se disfraza de modernización
ARGENTINA PERDIÓ 272.607 EMPLEOS FORMALES EN 23 MESES DE MILEI
El Gobierno nacional impulsa una reforma laboral bajo el argumento de generar empleo y dinamizar la economía. Sin embargo, detrás del discurso de modernización se esconde un modelo que amenaza con profundizar la precarización del trabajo y debilitar los derechos laborales conquistados durante décadas de lucha sindical.
Editorial por Gustavo Gonz�lez
La historia argentina demuestra que cada intento de flexibilizaci�n laboral estuvo acompa�ado por aumento del desempleo, ca�da del salario real y deterioro de las condiciones de trabajo. Ocurri� durante la d�cada del noventa, cuando las reformas impulsadas bajo el paradigma del libre mercado promet�an inversiones y generaci�n masiva de empleo que nunca llegaron en los niveles anunciados.
Hoy, el escenario se repite con preocupante similitud. Mientras el Ejecutivo insiste en reducir costos laborales, el pa�s enfrenta una ca�da sostenida del empleo asalariado formal. En paralelo, crecen el monotributismo forzado, la informalidad y las contrataciones temporarias que trasladan el riesgo econ�mico exclusivamente a los trabajadores.
La reforma laboral propuesta no discute c�mo generar empleo genuino ni c�mo fortalecer el entramado productivo nacional. Por el contrario, apunta a debilitar herramientas hist�ricas del movimiento obrero como la negociaci�n colectiva, la estabilidad laboral y la protecci�n frente al despido arbitrario.
El discurso oficial instala la idea de que los derechos laborales son el principal obst�culo para la inversi�n. Sin embargo, distintos estudios econ�micos se�alan que los factores determinantes para la creaci�n de empleo est�n vinculados al crecimiento econ�mico, la estabilidad macroecon�mica y la expansi�n del mercado interno.
Reducir derechos no genera empleo. Genera trabajadores m�s vulnerables.
La Argentina atraviesa un momento cr�tico en el que el modelo laboral que se defina marcar� el futuro de millones de trabajadores. El riesgo no es s�lo econ�mico. Es social y estructural. Porque cuando el trabajo pierde estabilidad, tambi�n se debilita la cohesi�n social.
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