Sábado 14 de Febrero de 2026

POLITICA

10 de septiembre de 2025

El presidente desconoce el reclamo ciudadano y tensiona aún más el vínculo entre Gobierno y sociedad

El reciente veto de Javier Milei a la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada en el Congreso con amplio respaldo de la oposición y de sectores sociales, abrió un nuevo capítulo en la confrontación entre el Poder Ejecutivo y la ciudadanía.

En ese contexto La decisi�n del mandatario no solo clausura una herramienta clave para garantizar recursos previsibles a las universidades nacionales, sino que expone una contradicci�n pol�tica de fondo: ignorar el mandato expresado en la calle y en las urnas intermedias, donde gran parte de la sociedad manifest� su rechazo al rumbo econ�mico y educativo del Gobierno. Este veto se inscribe en un estilo presidencial que concentra la iniciativa en la Casa Rosada y desoye los consensos legislativos y sociales. La movilizaci�n universitaria de abril ?una de las m�s masivas en d�cadas? hab�a dejado en claro que el financiamiento de la educaci�n superior es un reclamo transversal, que trasciende ideolog�as y afecta directamente a millones de estudiantes, docentes e investigadores. A este escenario se suma la se�al que el propio Milei dej� trascender: su intenci�n de vetar tambi�n el financiamiento al Hospital Garrahan, uno de los centros de salud pedi�trica m�s reconocidos de Am�rica Latina y referente en la atenci�n a miles de familias de todo el pa�s. La sola posibilidad de dejar sin recursos a una instituci�n de semejante prestigio y sensibilidad social revela hasta qu� punto la l�gica del ajuste se impone sobre la preservaci�n de derechos b�sicos como la salud y la educaci�n. Con estas decisiones, Milei env�a un mensaje pol�tico: prioriza la ortodoxia fiscal sobre la inversi�n en conocimiento y en salud p�blica, incluso a costa de romper puentes con sectores que hasta ahora manten�an cierta expectativa en su gesti�n. La tesis que se desprende de este episodio es contundente: el Gobierno profundiza una estrategia de desconexi�n con la demanda ciudadana, apostando a una narrativa de ajuste que lo enfrenta a instituciones que son emblemas de la identidad nacional. El costo pol�tico podr�a ser alto: la universidad p�blica y el Hospital Garrahan no solo son pilares del Estado, sino tambi�n s�mbolos de orgullo, equidad y movilidad social. Cabe se�alar que La norma tiene por objeto garantizar la protecci�n y el sostenimiento del financiamiento universitario a trav�s de la actualizaci�n del valor real del presupuesto de las universidades nacionales, la recomposici�n salarial y el aumento de las becas. Seg�n la Oficina de Presupuesto del Congreso, su aplicaci�n implicar�a un costo fiscal de $1,96 billones en 2025, equivalentes a 0,23% del PIB. Se trata de un esfuerzo relevante, aunque no desmesurado en comparaci�n con otros rubros del gasto p�blico afrontados por el gobierno nacional. En definitiva, Milei no vet� solo una ley: vet� un consenso social. Y amenaza con extender ese veto a otros derechos fundamentales, planteando un interrogante central sobre el futuro de la democracia argentina en tiempos de ajuste.

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