Operación mediática contra el SOMU: buscan culpar a Durdos mientras avanzan con salarios a la baja
Una publicación intenta instalar una supuesta “fractura sindical”, pero omite el verdadero conflicto: empresarios que presionan para imponer contratos por fuera del convenio y pagar menos a los marineros.
En medio de un conflicto clave para el futuro de la actividad pesquera, una reciente publicación del portal Parte de Pesca intentó instalar la idea de una supuesta “libertad de acción” de los marineros como señal de ruptura dentro del SOMU. Sin embargo, el planteo omite elementos centrales que desnudan una realidad muy distinta.
Según el propio artículo, un sector de trabajadores habría decidido salir a pescar por fuera de la estructura sindical �. Pero lo que no se explica es el contexto: una fuerte presión empresarial para avanzar con contratos individuales, por fuera del convenio colectivo, lo que implica una rebaja directa de salarios y derechos.
Parte de pesca
De hecho, el propio sector empresario —encabezado por el titular de Conarpesa— ya había anticipado su intención de firmar acuerdos individuales incluso bajo cuestionamientos legales, reconociendo que avanzaría igualmente y que luego “la Justicia determinará su validez” �. Esta definición deja en claro que no se trata de una negociación normal, sino de un intento de imponer condiciones.
Revista Puerto
Más aún, distintas publicaciones del sector confirman que miles de marineros se anotaron para trabajar bajo estos esquemas, pero esto no responde a una mejora de condiciones, sino a la necesidad urgente de empleo en un contexto donde “nadie quiere perder un solo día de trabajo” �. Es decir, no hay libertad real: hay condicionamiento económico.
Parte de pesca
Desde el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), conducido por Raúl Durdos, sostienen una postura firme en defensa del convenio colectivo y del salario de los marineros, rechazando esquemas que implican una baja salarial encubierta.
Lejos de lo que intenta instalar la nota, no existe una crisis de conducción sindical, sino un conflicto claro entre dos modelos:
Uno que defiende salarios dignos y condiciones reguladas
Otro que pretende pagar menos, flexibilizar y fragmentar a los trabajadores
En este sentido, la llamada “libertad de acción” no es más que una herramienta impulsada por sectores empresarios para debilitar la negociación colectiva y avanzar con contratos a la baja.
La gestión de Durdos, en este escenario, aparece como un dique de contención frente a un intento concreto de precarización. La negativa del SOMU a aceptar estos acuerdos no responde a caprichos, sino a la defensa de condiciones laborales que costaron años de lucha.
Finalmente, desde el gremio advierten que permitir este tipo de esquemas sentaría un precedente peligroso para toda la actividad pesquera argentina, abriendo la puerta a una competencia basada en salarios de hambre.
Conclusión:
La verdadera discusión no es una supuesta división interna, sino si se permite o no que empresarios como los de Conarpesa impongan sueldos miserables por fuera del convenio. En ese marco, el SOMU y la conducción de Durdos se mantienen como garantes de los derechos de los marineros frente a una avanzada que busca retroceder décadas en materia laboral.
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