A 50 años del golpe, el pueblo volvió a las calles y le marcó un límite al ajuste y al negacionismo
Organismos de derechos humanos, agrupaciones políticas, sindicatos y miles de ciudadanos participaron de la marcha central en la Ciudad de Buenos Aires. Hubo lectura de un documento conjunto.
La historica movilizacion del 24 de marzo no fue solo memoria: fue una respuesta contundente al presente. Con el movimiento obrero al frente, la calle habla claro contra el intento de retroceder en derechos conquistados.

No fue una marcha mas. a 50 años del golpe genocida, lo que se vivio en Plaza de Mayo fue una demostracia de fuerza popular que desbordo cualquier intento de minimizar la memoria colectiva.

Las calles se llenaron de trabajadores, jubilados, jovenes y organizaciones que no solo fueron a recordar, sino a defender lo conquistado frente a un contexto de ajuste, precarizacion y discursos peligrosamente cercanos al negacionismo.
El movimiento obrero, en la primera linea
Una vez mas, las columnas sindicales fueron columna vertebral de la movilizacion. Desde las centrales hasta los gremios de base, el movimiento obrero deja en claro que no esta dispuesto a resignar derechos ni a mirar para otro lado mientras se avanza sobre conquistas historica

Porque si algo enseña la historia, es que cada retroceso en derechos laborales va de la mano con el debilitamiento de la democracia.
Un documento que incomoda al poder
La lectura del documento en Plaza de Mayo no fue un tramite protocolar. Fue un mensaje directo al poder politico y economico.
Alla no solo se ratificaron las consignas historicas de Memoria, Verdad y Justicia, sino que tambien se puso sobre la mesa la preocupacion por el presente:
el vaciamiento de politicas publicas,
el intento de relativizar el terrorismo de Estado,
y el avance sobre derechos sociales y laborales.
El mensaje fue claro: no hay democracia plena con ajuste, ni memoria posible con negacionismo.
La calle como liÂÂmite
Mientras algunos sectores intentan instalar el olvido o reescribir la historia, la respuesta volvio ser la misma de siempre: el pueblo en la calle.
Y no es menor. Porque cuando la politica se aleja de las mayores de las movilizacion popular aparece como el verdadero termometro de la democracia.
A 50 años del golpe, la consigna sigue intacta, pero con mas vigencia que nunca:
Nunca Mas no es solo pasado, es tambien es presente y futuro.
Y este 24 de marzo quedo claro que hay un pueblo dispuesto a defenderlo.
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