GREMIALES
20 de enero de 2026
Reforma laboral: el Gobierno negocia en el Senado mientras prepara un ataque directo al derecho de huelga

Sin consenso social ni sindical, el proyecto oficial empuja a los gremios a redefinir su estrategia. La CATT se mantiene dentro de la CGT, pero advierte que no descarta medidas propias si el Ejecutivo insiste en avanzar contra el transporte y la protesta laboral.
La reforma laboral del Gobierno vuelve a encender las alarmas del movimiento obrero. Mientras el proyecto se encamina a ser tratado en el Senado, los sindicatos denuncian que la iniciativa no busca modernizar el empleo, sino disciplinar a los trabajadores y limitar su capacidad de protesta. En ese marco, la decisión de Abel Furlán de convocar a un paro con movilización sin el aval de la CGT dejó en evidencia el clima de urgencia que atraviesa al sindicalismo frente a un Ejecutivo que acelera sin consensos.
Sin embargo, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) resolvió no sumarse a la convocatoria y reafirmar su pertenencia a la estrategia cegetista. “La unidad es una necesidad frente a un gobierno que avanza contra derechos históricos”, explican desde la CATT, que reúne a gremios clave del transporte terrestre, marítimo y aéreo. La confederación, conducida por Juan Carlos Schmid, considera que la pelea central pasa por eliminar o modificar el artículo que limita el derecho de huelga, una cláusula que afecta de manera directa al corazón del poder sindical. Dirigentes como Omar Pérez (Camioneros) y Juan Pablo Brey (Aeronavegantes) respaldan la postura de mantenerse dentro de la CGT y esperar el resultado de las negociaciones con el Gobierno.
No obstante, otros referentes del transporte, como Pablo Biró (pilotos), Edgardo Llano (APA), Paola Barrita (ATEPSA), Néstor Segovia (metrodelegados) y Graciela Aleñá (viales), no descartan acompañar un paro general cuando el Senado comience a debatir la reforma. Desde la CATT fueron contundentes: si el Gobierno no retrocede y persiste en cercenar el derecho de huelga, “se utilizarán todos los recursos disponibles”, incluso la adopción de medidas de fuerza por fuera de la CGT. El mensaje al Ejecutivo es claro: el conflicto no se desactiva con negociaciones parciales ni con presión institucional, sino respetando derechos. En un escenario de ajuste, recorte y reformas regresivas, la reforma laboral aparece como otro capítulo de una política que confronta con los trabajadores y empuja al sindicalismo a una resistencia cada vez más firme.
