Milei fue a buscar el respaldo de Trump por Malvinas y volvió con las manos vacías
El Gobierno había depositado expectativas en la relación privilegiada con Donald Trump, pero en Nueva York no consiguió la señal pública que esperaba sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Mientras Milei ratificaba el reclamo argentino ante la ONU, el presidente estadounidense recibió al premier británico Andy Burnham y habló con él sobre el archipiélago.
La escena internacional dejó un dato difícil de disimular para el Gobierno de Javier Milei: la estrecha alianza política que la Casa Rosada construyó con Donald Trump no se tradujo, al menos durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el respaldo explícito que el oficialismo esperaba para la histórica reivindicación argentina sobre las Islas Malvinas.
Milei llegó a Nueva York con una expectativa concreta. Después de que Trump dijera semanas atrás que estaba revisando la posición estadounidense sobre la disputa por las islas, el Gobierno argentino había interpretado esas declaraciones como una oportunidad diplomática. Reuters señaló que Milei llegó incluso a presentar esa eventual modificación de la posición de Washington como un resultado de la relación estratégica que mantiene con Trump.
Pero en Nueva York el escenario fue diferente.
Trump coincidió con Milei en el encuentro denominado “Escudo de las Américas” y tuvo un gesto político hacia el mandatario argentino al recordar sus victorias electorales. Sin embargo, su presencia fue breve: permaneció alrededor de 14 minutos y pronunció un discurso de aproximadamente cinco minutos. No hubo allí un anuncio de respaldo estadounidense al reclamo argentino sobre Malvinas.
El contraste se volvió más visible por otro encuentro ocurrido en paralelo.
Trump mantuvo una reunión bilateral con el primer ministro británico Andy Burnham. Según confirmó el propio jefe del Gobierno británico, durante esa conversación se abordó específicamente la cuestión de las Islas Malvinas. Burnham sostuvo que Gran Bretaña mantendría su posición frente a cualquier amenaza relacionada con el archipiélago.
El dato adquiere mayor dimensión porque apenas semanas antes Trump había abierto públicamente la posibilidad de revisar la histórica posición estadounidense frente a la disputa. Esa declaración había generado expectativas tanto en Buenos Aires como preocupación en Londres.
Milei, mientras tanto, ratificó ante la Asamblea General de la ONU el reclamo argentino de soberanía y reclamó una solución pacífica de la controversia. La cuestión volvió a ocupar un lugar central en la agenda internacional argentina en un contexto de creciente tensión con Gran Bretaña por la explotación de recursos hidrocarburíferos alrededor de las islas.
El Gobierno argentino también endureció su posición frente a las empresas vinculadas con proyectos petroleros en el área disputada. Milei anunció sanciones contra compañías que participen de esas actividades y vinculó el desarrollo petrolero con la disputa de soberanía.
Pero la diplomacia tiene sus propios tiempos y límites. Una cosa es que Trump cuestione públicamente la posición histórica de Washington y otra muy distinta es que Estados Unidos adopte una nueva política sobre Malvinas.
Hasta ahora, eso último no ocurrió.
La postal de Nueva York dejó entonces una paradoja para la Casa Rosada: Milei volvió a levantar la bandera de Malvinas ante el principal foro multilateral, mientras que Trump evitó convertir sus anteriores declaraciones en un respaldo público al reclamo argentino y, simultáneamente, recibió al jefe del Gobierno británico para hablar también sobre las islas.
El episodio obliga a mirar con mayor cautela la estrategia internacional del Gobierno argentino. La relación personal y política entre Milei y Trump puede generar gestos, coincidencias y apoyos en determinados temas, pero el caso Malvinas demuestra que esos vínculos no necesariamente se traducen automáticamente en decisiones diplomáticas favorables a Buenos Aires.
La expectativa argentina era conseguir una señal contundente.
La señal, al menos en Nueva York, no apareció.
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