3 de julio de 2026
Tras la crisis que golpea a los trabajadores y sus familiasLa Iglesia alertó por el avance de las adicciones y reclamó un estado presente
Durante un congreso realizado en Córdoba, referentes eclesiásticos, especialistas y organizaciones sociales coincidieron en que el consumo problemático ya es una emergencia social que atraviesa a millones de argentinos. Advirtieron sobre el impacto en jóvenes, barrios populares y familias trabajadoras, y pidieron políticas públicas integrales ante el deterioro social y económico.
La Iglesia Católica encendió una fuerte señal de alarma por el crecimiento de las adicciones en la Argentina y reclamó una respuesta urgente y articulada del Estado, las organizaciones sociales, las comunidades religiosas y los distintos actores territoriales frente a una problemática que golpea con fuerza a los sectores populares y a las familias trabajadoras. La advertencia se realizó durante el II Congreso Arquidiocesano de Adicciones, desarrollado en la Universidad Católica de Córdoba, donde más de 500 participantes debatieron durante dos jornadas sobre prevención, asistencia y acompañamiento comunitario frente al avance del consumo problemático.
El encuentro reunió a funcionarios, especialistas en salud mental, referentes sociales, dirigentes territoriales, representantes de universidades y miembros de la Iglesia, en un contexto marcado por el deterioro económico, la precarización y el crecimiento de situaciones de exclusión social que, según los participantes, agravan el escenario de las adicciones. Uno de los mensajes centrales fue enviado desde Roma por el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Sixto Rossi, quien sostuvo que el desafío actual pasa por "educar para la libertad", fortalecer la autoestima y reconstruir vínculos comunitarios en una sociedad atravesada por la fragmentación y el abandono. "Gracias por su misión y su vocación de sanadores, es decir, hombres y mujeres que cuidan de los dolientes", expresó Rossi en referencia a quienes trabajan diariamente en los barrios y espacios de recuperación. También el arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Iglesia argentina, cardenal Víctor Bokalic Iglic, definió a las adicciones como "un flagelo" que afecta especialmente a los jóvenes y pidió actuar "con espíritu de comunión" para enfrentar una crisis que "empobrece y denigra la condición humana". Durante el Congreso se repitió una idea transversal: el consumo problemático ya no puede ser leído únicamente desde una mirada sanitaria o individual, sino como una consecuencia directa de la ruptura del tejido social, la pobreza estructural, la falta de oportunidades y el abandono estatal en amplios sectores del país. El padre Pablo Viola, uno de los organizadores del encuentro, resumió el diagnóstico con una frase que atravesó las jornadas: "Estamos en tiempo de demanda de amor" y "hay hambre de familia en nuestra Patria". La preocupación también alcanzó a la situación de niños y adolescentes. Desde la Pastoral Nacional de Adicciones advirtieron que en muchas familias conviven varias generaciones atravesadas por el consumo, lo que deja a miles de menores sin redes de contención afectiva ni acompañamiento cotidiano. El documento presentado por la Pastoral puso además el foco en las mujeres con consumos problemáticos, especialmente madres en contextos de vulnerabilidad, y reclamó mayores espacios convivenciales para poder recibir a sus hijos. Otro de los puntos destacados fue el reconocimiento al trabajo de los Hogares de Cristo, impulsados por el padre José María "Pepe" Di Paola, que hoy funcionan como una de las principales redes comunitarias de asistencia y acompañamiento en barrios populares. En ese marco, el secretario de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación, Roberto Moro, señaló que alrededor de 200 de los 350 dispositivos existentes en el país trabajan articuladamente con Sedronar y destacó que "la mirada sobre las adicciones hoy coincide con la comunidad organizada". La presencia de dirigentes de distintos espacios políticos y organizaciones sociales reflejó además la dimensión transversal del problema. Participaron el gobernador cordobés Martín Llaryora, la diputada Victoria Tolosa Paz, representantes de Cáritas, dirigentes de la UTEP y referentes comunitarios de distintos puntos del país. El cierre del Congreso incluyó una peregrinación de las comunidades de los Hogares de Cristo por las calles cordobesas y una misa en la Catedral, donde volvió a quedar planteado el principal reclamo del encuentro: frente al avance de las adicciones, ninguna institución puede actuar sola y el Estado debe asumir un rol activo para evitar que miles de jóvenes queden atrapados entre el consumo, la exclusión y la desesperanza.
